de Norh
Quien
así se expresaba fue el científico alemán Wernher von Braun. Aquel fue
el comienzo de una inquietante historia, una trama apasionante que
aparece en el libro Conspiración en la Luna (Aguilar),

En
1931,cerca de proclamarse líder de Alemania Adolf Hitler, las teorías
del austríaco Horbiger acerca de su visión del mundo eran aceptadas por
mucha gente. Sus ideas habían calado tan hondo que, a finales de ese
año, la Sociedad para Vuelos Espaciales de Berlín decidió comprobar una
de sus insólitas teorías: la de la Tierra hueca. Según esta hipótesis,
la superficie de la Tierra se encuentra en el perímetro interior de una
esfera hueca, el Sol está situado en el centro de la cavidad y laTierra
se extiende infinitamente por debajo de nuestros pies en todas
direcciones. Sería algo así como imaginarse el mundo al revés.
Se
eligió la ciudad de Magdeburgo para realizar la experiencia. Se
lanzarían los dos cohetes que en ese momento tenían disponibles con la
esperanza de que alguno de ellos ascendiera vertical-mente hasta
llegara las antípodas de nuestro planeta. Increíble pero cierto. El
primero se elevó tímidamente por encima del cobertor de hierro que
parapetaba toda la estructura de lanzamiento, y poco más hizo que
detenerse y caer al suelo. La segunda tentativa fue más prometedora: el
cohete se elevó con mayor brío alcanzando unos metros hasta que se
desvió y comenzó a volar vertiginosamente en horizontal sobre los
atónitos testigos, que vieron cómo caía en un labradío cercano. El
disparatado experimento había concluido* la errónea teoría de Horbiger
quedaba sin demostración.
Diez
años antes, había visto la luz un clásico sobre el tema: Cohetes hacia
los espacios interplanetarios, libro que ningún editor quiso publicaren
su momento por considerarlo "irreal" pero que, una vez en la calle,
tuvo un éxito arrollador a pesar de su carácter técnico.
Uno
de los adolescentes que devoró el trabajo con avidez fue un tal Wernher
von Braun, el que inventaría un mortífero cohete que serviría como arma
de guerra... y como vehículo para alcanzar la Luna.
Sabias que:
Peenemünde
-la base secreta donde Von Braun fabricó los primeros misiles de la
historia para los nazis- representaba uno de los lugares más avanzados
y secretos del mundo en lo relativo a aeronáutica y técnicas espaciales.

Las
pruebas con los nuevos propulsores fueron seguidas con gran
expectación. Sin embargo pocos sabían que tales proyectos nacieron del
conflicto mundial, cuando eran usados para arrasar ciudades como
Londres.
Wilhelm
Schmieding, amigo de juventud de Von Braun, recuerda que un día le
preguntó: "¿Me acompañarías? Volaremos juntos a la Luna". Ése era su
objetivo entonces, una auténtica obsesión. Con el paso de los años
acabaría trabajando con un grupo de aficionados a los cohetes. El
ejército alemán les había cedido un campo de pruebas a las afueras de
Berlín. En la década de 1930, el joven investigador llamó la atención
de los nazis, que comenzaron a invertir dinero en sus experimentos.
El
23 de marzo de 1939, meses antes de comenzar la II Guerra Mundial,
Hitler visitó el campo experimental de Von Braun. La demostración
empezó con la prueba de un motor en un bunker. Hitler estaba
francamente impresionado. Primero se escuchó un tremendo estruendo y la
potencia de los gases de escape dobló los árboles cercanos en todas
direcciones. Sin embargo, Hitler se mostró escéptico acerca de la fecha
de culminación del proyecto. El líder nazi dijo que no estaba
interesado en planes que duraran años y preguntó a Von Braun: "¿Cuánto
calculan que tardarán en tenerlo?". Braun respondió: "Bueno, de 5 a 10
años". "Demasiado tiempo", repuso Hitler. En realidad el investigador
se había mostrado demasiado prudente. La culminación del proyecto no se
demoró tanto.
Tres
años después, el 3 de octubre de 1942, Von Braun y su equipo estaban
listos para probar el cohete A-4, que daría lugar al mortífero misil
conocido como V-2. En la base del mismo, el equipo había pintado el
emblema de la película La mujer en la Luna, de Fritz Lang. El
lanzamiento resultó todo un éxito. Años después recordaría: "Aquella
misma noche celebramos una fiesta, y recuerdo que Domberger -su jefe
militar- pronunció un emocionado discurso (...) en el que dijo: '¿Son
conscientes de que hoy ha nacido la nave espacial?".
En
1943, en la sala de proyecciones del cuartel general de Hitler, Von
Braun presentó un informe crucial. Incluía la filmación de un
lanzamiento exitoso del misil A-4. La película terminaba recordándole
al Führer su anterior escepticismo con la frase: "Fu fin lo hemos
conseguido". Hitler cambió de idea tras ver aquella película. Se mostró
muy jovial y abrazó al inventor del artefacto. "Aquí tenemos algo
formidable", exclamó dirigiéndose a los presentes y ordenó que el
proyecto tuviera la máxima prioridad para conseguir una producción en
masa.
El A-4 recibió
un nuevo nombre que expresaba las esperanzas de Hitler: misil
Vergeltungswaffe 2 -"Arma de Represalia 2"-, el arma definitiva para
ganar la guerra. Los bombardeos sobre Londres con las "armas
maravillosas", que fueron publici-tadas hasta la extenuación por el
Gobierno de Hitler, comenzaron en septiembre de 1944. Cayeron unos
4.200 sobre el Reino Unido y otros frentes de guerra en Europa. Se
calcula que murieron unos 5.000 británicos en los ataques. Como arma
para dar un giro a la guerra resultó inútil, pero como objeto de terror
reveló un valor incalculable y, probablemente, alargó la guerra unos
meses más. El V-2 necesitaba seis minutos para llegar desde las costas
europeas situadas frente a Inglaterra hasta el centro de Londres, a
velocidad cinco veces superior a la del sonido. Se decía que cuando
alguien oía la explosión no debía correr a refugiarse y podía
considerarse a salvo, ya que el estallido ocurría antes de que pudiera
oírse la llegada del misil.
Por
este avance armamentístico, Hitler le concedió a Wernher von Braun la
más importante condecoración civil en reconocimiento a sus servicios al
III Reich. Pero el precio pagado para disponer de esta alta tecnología
fue intolerable. Los misiles fueron construidos en el complejo
subterráneo de Mittelwerk, ubicado en las montañas Harz de Alemania.
Como mano de obra se empleó a prisioneros de los campos de
concentración. Sólo para ampliar esas instalaciones, 8.000 trabajaron
en los túneles durante cinco meses. Todo se hizo de forma tan
improvisada y con tal celeridad que no se construyeron barracones, por
lo que los operarios se vieron obligados a vivir en los túneles. No
pudieron asearse ni cambiar de ropa durante ese tiempo. Y lo peor: no
se les ofreció comida ni bebida. Durante aquellos largos meses, ningún
prisionero vio la luz del Sol. Recibieron un trato brutal por parte de
los oficiales de las SS que supervisaban el trabajo. Las condiciones
eran tan atroces que más de 3.000 prisioneros fallecieron y otros
fueron ejecutados. Al terminar la construcción se cubrieron las
instalaciones con una gran capa de cemento, bajo la cual quedaron
sepultados cientos de cadáveres que aún permanecen allí como recuerdo
de la locura y el horror nazi.
Wernher
von Braun se afilió al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en
1937, y finalmente entró a formar parte de las siniestras SS. De su
paso por éstas sólo queda una foto conocida en la que se le ve con su
uniforme negro.
Nazis en la Luna: el mito
Al
final de la II Guerra Mundial, los espías que acompañaban a las tropas
aliadas al entraren territorio nazi quedaron impresionados por el nivel
tecnológico alcanzado...
La avanzada tecnología nazi, que destruyó ciudades, finalmente se puso a disposición de los proyectos Apollo



Los terribles V-2. la otra cara de la moneda...
...por
los científicos alemanes. Aviones supersónicos, cohetes, bombas
volantes, gas nervioso, misiles teledirigidos, tecnología invisible al
radar, bombas atómicas... El ritmo de avance y de trabajo era tan alto
que muchas fábricas estaban instaladas en dependencias subterráneas
incluso cuando la guerra estaba perdida. Muchos técnicos trabajaban
como si no fueran a perderla.
Pronto,
los soviéticos y los estadounidenses entablaron una dura pugna sobre el
terreno para hacerse con los secretos tecnológicos de Hitler. Los
americanos habían entrenado y seleccionado a sus espías desde 1944
dentro de la "Operación Cvercast". El cometido era sencillo aunque
peligroso: entrar en lugares estratégicos con las tropas que se
encontraban en el frente de guerra y hacerse con todo el material
técnico que se encontrara. Esa operación finalizó en los últimos días
de la guerra y pasó a denominarse Paperclip. La nueva misión consistía
en llevarse a los científicos que manejaban ese entramado técnico. La
lista de especialistas en cohetera,aeronáutica, electrónica,física
atómica, gases nerviosos, guerra biológica o combustibles sintéticos
era inmensa. El general Bosquet Web, encargado de la operación, lo dejó
bien claro: "Si no aceptamos la oportunidad de poner en funcionamiento
a los cerebros que desarrollaron esta maquinaria, permaneceremos varios
años por detrás mientras intentamos cubrir un campo que ya ha sido
explorado".
Para
hacer las listas de los científicos a captar, los espías americanos se
sirvieron de Werner Osenberg, que había dirigido la sección científica
de la Gestapo, encargada de verificar la fiabilidad política de los
científicos que trabajaban para el Reich. Los informes y expedientes de
la siniestra policía permitieron a Osenberg hacer una lista de 15.000
nombres, cada uno con su filiación política y su valor científico.
Walter
Jessel, teniente del Ejército de Estados Unidos, encargado en 1945 de
evaluar la lealtad de los científicos antes de que abandonaran
Alemania, redactó un informe, basado en interrogatorios, cuya
conclusión era que Von Braun y sus hombres trataban de ocultar sus
informaciones a los oficiales estadounidenses.A pesarde ello, nunca
señan puestos bajo estricta vigilancia por el comandante James Hamill,
responsable directo de los científicos en la base militar de Fort Bliss
(Texas): "No sólo los miembros de Paperclip estaban autorizados a un
amplio acceso a las informaciones secretas, sino que no había ni toque
de queda ni verificación del correo alemán (...) las actividades de los
científicos en el exterior eran muy poco controladas".
Varios
meses después de la captura de los científicos nazis, el responsable de
la "Operación Paperclip" le envió al presidente Truman los informes de
los primeros científicos seleccionados. Fueron rechazados sin
excepción. Un ayudante del presidente respondió lacónicamente a los
militares: 'Todos son nazis convencidos". El general Web, máximo
dirigente de Paperclip, se mostró furioso. Comenzó así una batalla en
los pasillos de la Casa Blanca que afectó a las más altas esferas de la
nación.
Von Braun llegó a ocupar los más altos cargos de la NASA, pese a su terrible pasado en las SS
El
misterioso y despiadado doctor Braun, como lo bautizó Kennedy,
observando las tareas de prueba de los cohetes desde Cabo Cañaveral.
Pese a su pasado, fue uno de los puntales en los proyectos lunares
estadounidenses. Y es que parece ser que hubo quien se afanó en que ese
pasado fuera olvidado...
Quizá
fuera en una reunión, o tras una serie de conversaciones entre ellos,
pero lo cierto es que una facción del Ejército y de los servicios de
inteligencia americanos, decidió poner en marcha la "Operación
Paperclip" por su cuenta falsificando los informes y, en algunos casos,
inventando las biografías de los científicos involucrados.
El
secretismo fue de tal envergadura que ni siquiera el presidente Truman
y sus directos sucesores estuvieron al corriente de hasta qué punto
antiguos nazis y oficiales de las temidas SS ocuparon puestos clave del
Gobierno y gestionaron presupuestos millonarios. Se trataba de un grupo
de poder actuando a espaldas del presidente y del
Gobierno.Técnicamente, una conspiración. De hecho, no es casualidad que
muchos de esos científicos nazis fueran promovidos por el entonces
asesor presidencial en ciencia y tecnología, el doctor Vannevar Bush.
Un apellido que sin duda e resultará conocido al lector.
En
1985 la investigadora Linda Hunt publicó un revelador artículo en el
Bulletin of theAtomic Scientists en el que revelaba lo siguiente:
"Después de acceder a más de 130 antiguos expedientes de Paperclip me
di cuenta de que todos habían sido cambiados". Recordemos que los
expedientes siguen aún bajo una férrea clasificación, a pesar de haber
transcurrido más de 30 años, plazo que marca la ley para hacer públicos
documentos secretos en EEUU.
Un
buen ejemplo es el de Wernher von Braun. En su ficha de inteligencia
durante la guerra se podía leer: "El sujeto es un riesgo potencial para
la seguridad según el gobernador militar". Cinco meses más tarde, tras
la finalización del conflicto bélico y previo paso por el espionaje de
Paperclip, su ficha quedó limpia: "No hay información negativa sobre el
sujeto (...) el gobernador militar de la zona es de la opinión de que
no comporta riesgo para EEUU".
En
cualquier caso, todos esos científicos y espías nazis acabaron
trabajando en el país de la libertad, y sus cn'menes fueron encubiertos.
Von Braun llegó a ocupar los más altos cargos de la NASA, pese a su terrible pasado en las SS
Habla el "doctor Braun".
Cuando
décadas más tarde, tras el alunizaje de la nave Apollo 11, la fama del
doctor Braun alcanzó cotas extraordinarias, comenzaron a Moverle
críticas y protestas de antiguos prisioneros que habían participado en
la producción de los V-2 y que aún permanecían con vida. Después tuvo
que enfrentarse a la prensa y los medios de comunicación
norteamericanos. Así se defendió el antiguo nazi en una entrevista para
la televisión nacional americana, la NBC, a comienzos de la década de
1970:
Presentador:
¿Por qué ha dicho que muy poca gente lo sabía? ¿La gente no era
informada, o qué? Von Braun: Bueno... ¿Qué se puede saber de las cosas
que ocurren tras las alambradas? Presentador: ¿Alguna vez siente que el
pasado empieza a cazarle?
Von Braun: Creo que todo el mundo tiene que vivir con su pasado. Pero no tengo remordimientos de conciencia en este asunto.
Presentador: ¿Cuál es el futuro del programa espacial norteamericano?
Von Braun: Creo que no debería implicar al programa espacial de EEUU en esto. Estoy muy orgulloso de él.
Wernher
Von Braun nunca fue acusado de crímenes de guerra, pero los ex
prisioneros siempre le consideraron responsable moral de sus
sufrimientos.
Tras
el histórico discurso pronunciado por el presidente Kennedy en 1961, en
el que prometió "poner un hombre en la Luna que regresará sano y salvo
a la Tierra antes de que acabe esta década", la prioridad del programa
espacial aumentó y fue directamente confiado a los ingenieros del
equipo de Wernher von Braun, quien se convirtió en el primer director
del Marshall Space ñightCenter, el centro de desarrollo de sistemas de
transporte y propulsión de la NASA. El peso y las decisiones más
importantes del programa, recayeron así sobre un ex oficial de las SS y
su antiguo cuadro de trabajadores nazis, que habían construido los
misiles que destruyeron Londres.
Además
de Braun, los dos hombres más importantes en la aventura lunar eran
Kurt Debus y Artnur Rudolph. El primero, ex miembro de las SA -grupo
paramilitar nazi-, de las SS, y de otras dos agrupaciones nazis, se
convirtió en el primer director del Kennedy Space Centerúe Cabo
Cañaveral, lugar de lanzamiento de las misiones Apollo; Arthur Rudolph,
la mano derecha de Von Braun, fue el cerebro que diseñó el cohete más
potente de la historia, el que lanzaría al Apollo 11 a la Luna: el
Saturno V.
Al acabar
la guerra, Rudolph fue traspasado por efecto de la Paperclip a un campo
de detención estadounidense y a finales de 1945 entró en Estados Unidos
junto a Von Braun y el equipo del V-2. Tras una cuarentena de seis
meses, Truman aprobó la estancia de los científicos nazis, muchos
criminales de guerra.
Debido
al pasado de Rudolph, el servicio secreto estadounidense le sometió a
escrupulosos interrogatorios hasta que dio su visto bueno para que
entrara a formar parte del destacamento alemán en la base militar de
Fort Bliss. Mientras trabajó para los militares estadounidenses, su
tapadera fue una empresa civil denominada Solar Aircrañ Company. En
1949 fue interrogado de nuevo por el FBI acerca de su afiliación al
partido nazi. Su respuesta fue casi cómica: "Hasta 1930 yo simpatizaba
con el partido social democrático. Después de 1930 la siniestra
situación económica del país me conducía a la catástrofe, quedando sin
empleo. El gran número de desempleados causó la expansión de los nazis
y de los comunistas. Asustado con la posibilidad de que los rojos
llegaran al poder, me uní al partido nazi para preservar la cultura
occidental".
En su
ficha inicial del ejército, tras ser capturado por los americanos,
estos habían anotado lo siguiente: "100% nazi, del tipo peligroso. Se
le debe dar un trato de alta seguridad (...) se sugiere el
interna-mlento". Sin embargo, la ficha que los servicios secretos
elaboraron rezaba: "Nada en nuestros archivos indica que él fuera un
criminal de guerra o un ardiente nazi". Cinco años después obtenía la
ciudadanía estadounidense con honores.
Mientras
trabajó para la NASA en el desarrollo del cohete Saturno V, Rudolph
recibió un doctorado honoris causa por la Universidad de Ronda y la
medalla de servicios excepcionales, la más alta condecoración que
otorga el Ejército de EEUU.
Los
cargos que este nazi desempeñó en el programa Apollo fueron casi tan
importantes como los de sujefe.Wernhervon Braun. Empezó como director
de la ingeniería de sistemas, con centenares de científicos y técnicos
a su cargo. Mientras desempeñó ese puesto fue el nexo de unión entre el
centro de control de vuelo en Hous-ton y el centro de lanzamientos en
Cabo Cañaveral, los dos lugares más importantes de las misiones a la
Luna. Después fue nombrado director del proyecto Saturno V, lo cual
suponía decidir los días de lanzamiento de los cohetes. Junto a Von
Braun, Rudolph fue vital para que el hombre llegara a la Luna. No es
casualidad que el primer cohete Saturno V, que llevó al espacio a la
nave Apollo 4, se lanzara el día de su cumpleaños.
Arthur
Rudolph se retiró en 1969, meses después de la llegada del hombre a la
Luna, cuando la exploración lunar no habían hecho más que empezar.
F"ero había cumplido su misión, al Igual que Wemher von Braun, que
también se retiró poco tiempo después. Habían construido el cohete que
querían los norteamericanos y, tras firmar las confidencialidades y los
documentos pertinentes, se retiraron...
El extraño final de Arthur Rudolph
Arthur Rudolph.

En
1982. la OSI -Oficina de Investigaciones Especiales- le envió una
citación a Rudolph para someterle a un Interrogatorio. El alemán creía
que sería una de esas citas rutinarias a las que ya estaba acostumbrado
desde que había llegado a Estados Unidos. Pero no fue así. Al final
fueron tres largas sesiones en las que se le preguntó de nuevo por sus
ideas acerca de la superioridad racial, su temprana afiliación al
partido nazi y. sobre todo, su posible papel en el trato infligido a
los prisioneros de Mittelwerk. Meses más tarde. Rudolph aceptó firmar
un acuerdo con la OSI por el cual no se le acusaría de nada sí. a
cambio, se marchaba del país con su mujer y su hija renunciando a su
ciudadanía estadounidense. Así fue. Pero meses antes de la firma de ese
acuerdo la OSI había proporcionado documentación al juez general de
Hamburgo. bajo petición del Gobierno alemán. De hecho, cuando Rudolph y
su familia llegaron a Alemania, el Gobierno puso de relieve su
situación de "apatrida sin ciudadanía reconocida en ningún país". Al
poco tiempo aparecieron testigos de Mittelwerk para recordarle su
pertenencia al brutal programa de los V-2. Rudolph empezó a sentirse
acorralado. Paralelamente, en la NASA se hizo una encuesta para
retirarle la Medalla de Servicios Distinguidos que le habían ofrecido
tan sólo un par de años antes.
Arthur
Rudolph vivió tal vez su peor momento en 1989, cuando solicitó un
visado para entrar en Estados Unidos y celebrar el vigésimo aniversario
de la llegada del hombre a la Luna. Después de todo, él era el segundo
mayor responsable de que aquella hazaña hubiese llegado a buen puerto.
Pero el Departamento de Estado le denegó la entrada. Tras lograr ver a
su hija en la frontera de Canadá, fue detenido y expulsado también de
ese país. Apoyado por neonazis y personas afines, intentó defender su
causa hasta la muerte, ocurrida en 1996 de un ataque al corazón en
Hamburgo.

La sociedad secreta Vril se consagró a la investigación espacial gracias a los espíritus...
La médium y los OVNIs de Hitler.
Basándose
en algunos vídeos de procedencia desconocida que comenzaron a
distribuirse en canales de extrema derecha a comienzos de la década de
1990. algunos investigadores mantienen la posibilidad de que el
desarrollo por parte del régimen nazi de aparatos de despegue vertical
fue mucho más allá de lo conocido.
Según
estos investigadores, el día de fin de año de 1919 miembros selectos de
las sociedades Thule y Vril. celebraron una reunión en un viejo
castillo de Berthesgaden. cuyo anfitrión era el doctor Schumann.
especializado entonces en el desarrollo de energías no convencionales.
En ella participó la médium María Ostig. que inició la sesión leyendo
unos textos supuestamente revelados por los espíritus. Decía haber
recibido mensajes de seres que habitaban la estrella Alfa Tauro, en el
sistema de Aldebarán, a 68 años luz de distancia de la Tierra.

Según
esa increíble información, Esos seres aseguraban haber llegado a la
Tierra hacía miles de años habiéndose establecido en la civilización
sumerja. Uno de los textos
que
Ostig presentó estaba escrito en sumerio. El mensaje fue traducido por
un historiador especializado en lenguas orientales que formaba parte de
la sociedad Vril. Al parecer era un aviso de antiguos dioses, que los
participantes de la reunión identificaron como evidencia de una
civilización extraterrestre porque incluía planes y datos para el
desarrollo de una avanzada tecnología que permitiría llegar a las
estrellas. A partir de entonces, la sociedad Vril se consagró al
desarrollo de la misma basándose en lo que ellos llamaban "propulsión
por levitación".



mmm...
Al final todo obedece a intereses politicos y/o económicos...
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S a l u d o s
S e r g i o